No tuvo una infancia muy feliz,pero cada vez que salia al escenario era un ruiseñor cantando.
Todo el mundo vibraba solamente oyendo su nombre,era un gran rugido que no acababa nunca, que se mete en los oídos y siempre tienes ese rugidito dentro.
Si quiere pasar un buen rato, solo toca disfrutar el momento.

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